Jardín en Mirasierra

Madrid

El verde reina en este pequeño y ordenado jardín de apenas siete metros cuadrados, a la sombra de una ligera pérgola de bambú en la que se apoya una parra virgen. Esta trepadora ofrece sombra en verano, se tiñe de un vibrante color rojo en otoño y ya sin hojas deja pasar el sol del invierno. La intimidad del espacio queda asegurada además por un vallado de cañizo con jazmines chinos (Trachelospermum jasminoides), telón de fondo de setos y arbustos perennifolios. Este verdor se refleja en el estanque rectangular de acero cortén pintado por dentro de negro para aumentar la capacidad reflectante; el agua fluye de unos caños de fuerte carácter industrial, el perfecto contrapunto. En una esquina del suelo de fina grava blanca prensada, un par de tiestos de terracota de color chocolate con bolas de laurel y boj rompe el estricto trazado geométrico.

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